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		<title>Unidad sin convergencia. Modelos de auto-organización política de multitudes hiperconectadas</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jun 2013 10:35:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sabino</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/datanalisys.png"><img class="aligncenter  wp-image-15369" alt="datanalisys" src="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/datanalisys.png" width="464" height="304" /></a></p>
<p>El movimiento 15M parece hallarse en un impasse en el que no sabe cómo dar salida a sus múltiples victorias y su enorme apoyo público. Para desatascar la situación, numerosas organizaciones, asambleas y colectivos invocan recurrentemente a la idea de la unidad (de la izquierda, del movimiento, de &#8220;los de abajo&#8221;) como solución que permitirá alcanzar un nivel de coordinación necesario para plantar cara y derrotar al gobierno y los mercados. Sin embargo, por el momento no parece que las iniciativas puestas en marcha inspiradas en estas ideas estén suponiendo una mejora significativa en la capacidad organizativa del movimiento. Ya antes del 15M era bastante común ver espacios de coordinación o de convergencia de diferentes iniciativas de la izquierda que buscaban esa unidad, en general con pobres resultados. Nuestra hipótesis es que estas formas clásicas de organización política tienen graves límites que tenemos que revisar urgentemente.</p>
<p>¿Qué podemos hacer si lo viejo no funciona? ¿Renunciamos a la experiencia? ¿Tiramos cada cual por nuestro camino? ¿Nos abandonamos a la idea de que la revolución sólo será caótica y espontánea? Nada más lejos de lo que aquí os vamos a contar. Y es que, desde el 15M, llevamos dos años ensayando formas de organización masiva absolutamente innovadoras. Multitudes que se sincronizan masivamente para atacar o defenderse en momentos concretos a una velocidad vertiginosa, iniciativas que se desconectan del movimiento en momentos estratégicos para avanzar por su cuenta y abrir nuevos espacios de conflicto, dispositivos que son capaces de activar a sectores enormes de la población para movilizarse cuando más falta hace&#8230; Nuevas formas de movilización han llegado para quedarse. Estamos ensayando los métodos de auto-organización social masiva del futuro y hemos conseguido generar un escenario de conflictividad social y hegemonía como nunca hubiéramos soñado. Comprender cuáles son los modelos organizativos que nos han permitido llegar hasta aquí es fundamiental para seguir avanzando.</p>
<p><strong>El enfoque reduccionista: la unidad como convergencia</strong></p>
<p>En nuestra opinión, la mayoría de intentos de coordinar una &#8216;unidad del movimiento&#8217; (o de la izquierda, o tu sujeto social favorito), parten de una perspectiva terriblemente reduccionista: la unidad como convergencia. El ejemplo más sencillo es una estructura de organizaciones coordinadas en forma de árbol, en la que se redirige la toma de decisiones o los procesos de consenso hacia una serie de nodos cada vez más centrales en la estructura. Desde asambleas &#8216;coordinadoras&#8217; de colectivos o asambleas de una ciudad hasta estructuras estatales donde se unifica la actividad de organizaciones locales. Cuando se habla de convergencia, se apela también a la narrativa y los discursos; por ejemplo, consiensuando manifiestos unitarios como un gran ejemplo de unidad. Al final, todo se reduce a crear un espacio que actúa como representación última del movimiento. Una especie de &#8220;cerebro central&#8221; que en última instancia toma las decisiones y coordina de forma jerárquica todos los demás espacios. A pequeña escala o en estructuras organizativas simples la convergencia puede funcionar, pero en escenarios más complejos generalmente lleva a estructuras lentas, pesadas, costosas de mantener y con fronteras muy rígidas entre el adentro y el afuera, que enseguida se encuentran con dificultad para agregar nuevos participantes en momentos de gran actividad.</p>
<p>El problema es que esta visión de la unidad vía convergencia, en forma de árbol, no funciona, al menos en las sociedades hiperconectadas del siglo XXI. Y sin embargo hoy, pese a conocer bien las limitaciones de este modelo, asistimos a un renacimiento de la llamada a la convergencia. Algo especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que la mayoría de procesos de movilizaciones masivas que hemos visto por todo el mundo durante estos últimos años (desde la Primavera Árabe y el 15M hasta Occupy Gezi) no tienen nada que ver con este tipo de organización. Al contrario, son procesos de coordinación y sincronización de grandes multitudes sin ninguna estructura organizativa formal aparente. En el mejor de los casos las estructuras centralizadas sólo surgen cuando el movimiento está en momentos de declive o debilidad de las asambleas. Ante este escenario, necesitamos nuevos modelos de unidad, que nos permitan crear procesos unitarios en sociedades donde las redes tecnológicas permiten una enorme capacidad de auto-organización social a gran escala.</p>
<p><strong>Unidad líquida y descentralizada: el modelo del núcleo dinámico</strong></p>
<p>¿Cómo se organiza un sistema con millones de partes sin una estructura jerárquica o un órgano de control central? Un problema muy similar se da en el campo de la neurociencia: el cerebro es un órgano altamente distribuído e interconectado, que es capaz de organizarse dando lugar a una gran variedad de comportamientos complejos y coordinados. Cientos de miles de neuronas del cerebro humano son capaces de coordinarse formando una estructura unitaria, pero es muy improbable que esto ocurra mediante una estructura de convergencia. La convergencia en el cerebro no parece plausible ya que no existe ninguna área que centralice la actividad de otras. Además, se ha demostrado que los modelos de convergencia neuronal pierden muchísima efectividad a escalas grandes debido a un problema de explosión combinatoria [1]. Otro gran problema es que las estructuras de convergencia no son efectivas para adaptarse &#8220;sobre la marcha&#8221; a nuevas situaciones que requieran formas de actuar diferentes a las acostumbradas (es decir, no son buenas improvisando).</p>
<p>Al contrario, el cerebro no tiene una estructura estática y centralizada. La &#8220;unidad de la mente&#8221; se constituye a través momentos de sincronización a gran escala en los que diferentes áreas neuronales actúan coordinadamente de forma transitoria [2]. Estos momentos de sincronización tienen una duración limitada, para que el cerebro no se quede atrapado en un modo de sincronización concreto. Tras un periodo de tiempo se disuelven para dar paso a un nuevo estado mental que consistirá en la sincronización de otras áreas neuronales diferentes (Gráfico 1). A este modo de sincronización se le ha llamado el núcleo dinámico [3], y es muy diferente de la idea de convergencia ya que en el núcleo dinámico no participan todas las partes del sistema todo el tiempo, sino que funciona como un polo de referencia al que se conectan y desconectan diferentes áreas neuronales en momentos diferentes. En el caso contrario, si la sincronización se extiende incontroladamente atrapando a diferentes áreas neuronales, puede causar graves desórdenes neuronales como ataques epilépticos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/esquemaconvergencia.jpg"><img class="wp-image-15365 aligncenter" alt="esquemaconvergencia" src="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/esquemaconvergencia-1024x414.jpg" width="402" height="162" /></a></p>
<p><em>Gráfico 1. Esquema del núcleo dinámico como forma organizativa. Diferentes partes del sistema se sincronizan temporalmente, para disolverse a continuación y dar paso a nuevas configuraciones, sin que todas las partes tengan que estar sincronizadas todo el tiempo.</em></p>
<p><strong>Núcleos dinámicos y polos de referencia en el movimiento 15M</strong></p>
<p>¿Las revoluciones funcionan como nuestros cerebros? O dicho de otra forma, ¿funcionamos como un cerebro colectivo cuando entramos en clima revolucionario? Seguimos buscando respuestas mientras nuevas preguntas aparecen por el camino. Lo que sí sabemos por el momento es que este modelo de unidad que muestra el cerebro humano se parece mucho a los procesos de movilización social distribuida que estamos viviendo. En el caso del 15M, el movimiento ha sido una sucesión de diferentes &#8220;núcleos dinámicos&#8221; que han servido como polos de referencia en torno a los cuales se han organizado procesos enormes de sincronización y acción coordinada durante un periodo: la primera convocatoria de DRY, las acampadas, la PAH, las mareas, el 25S&#8230; Algunos de estos polos de referencia han sido globales y otros más locales. Algunos han durado semanas y otros sólo unos días. Otros se han desvanecido para resurgir con fuerza otra vez de forma inesperada. Lo que tienen en común es que todos han sido capaces de organizar a grandes segmentos de la población, no siempre los mismos, actuando como una unidad coherente, como una gran mente colectiva que ha sido capaz de desbordar a las instituciones del régimen y dejarlas gravemente heridas.</p>
<p>Aún así, existe la percepción generalizada de que esto aún no es suficiente. Los viejos partidos políticos siguen ocupando las instituciones bloqueando cualquier cambio. Esto es un hecho, pero pensamos que no es problema no está en los límites que este modelo de organización distribuida tenga, sino una cuestión de que no tenemos aún los dispositivos adecuados para servir de polo de referencia en un espacio con unas dinámicas tan particulares como el espacio electoral. Creemos que sólo es cuestión de tiempo que la sociedad se organize para romper también el espacio electoral. De hecho, ya están en marcha varias iniciativas con este objetivo. Nuestro pronóstico es que sólo tendrán éxito aquellas que hayan entendido la lógica de los procesos distribuidos de participación y auto-organización en red.</p>
<p>Llevamos dos años organizándonos de una forma novedosa, y los resultados son asombrosos. Hemos construido dispositivos que han generado una hegemonía total del movimiento sobre los principales ejes de conficto social (vivienda, educación, sanidad, democracia&#8230;) y un nivel de organización capaz de desbordar en la calle cualquier intento de invisibilizar, reprimir o criminalizar el movimiento. Esto sólo es el principio. La misma sincronización neuronal de la que hablábamos antes se organiza en diferentes niveles anidados, con procesos de auto-organización de cada vez más alcance que se construyen sobre otros más pequeños. Tenemos un modelo de auto-organización que funciona, sólo nos queda replicarlo, mejorarlo, entenderlo con más profundidad y extenderlo a nuevos niveles.</p>
<p>Estamos convencidos de que en los próximos meses y años vamos a seguir viendo enormes avances en las formas de organización en red. Para mejorarlas es esencial seguir formulando hipótesis para crear nuevos polos de referencia que sean capaces de abarcar y coordinar más frentes de conflicto. Seguir escuchando y analizando los procesos para interpetar los momentos de ruptura. Ser capaces de conectar y desconectar estratégicamente las piezas de nuestros núcleos dinámicos para lograr victorias sin dejar de experimentar. Construir una unidad que no se queda atrapada en una configuración determinada sino que se transforma continuamente para seguir dando pasos adelante&#8230; Estamos en un momento histórico: estamos dando los primeros pasos para construir una mente social colectiva coordinada de forma líquida y distribuida. Volver a insistir en obsoletos modos de organización es un error. Estamos ensayando los métodos de auto-organización social masiva del futuro y las perspectivas son más que optimistas. El régimen del bipartidismo moribundo está confundido y atrincherado. Sólo queda seguir sincronizándose.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>12/06/2013</strong></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://www.twitter.com/PinkNoiseRev"><strong>@PinkNoiseRev</strong></a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Referencias:</em></p>
<p>[1] Malsburg, C. von der. (1995). Binding in models of perception and brain function. Current Opinion in Neurobiology, 5(4).</p>
<p>[2] Varela, F., &amp; Thompson, E. (2003). Neural Synchrony and the Unity of Mind: A Neurophenomenological Perspective. In The Unity of Consciousness. Oxford University Press.</p>
<p>[3] Tononi, G., &amp; Edelman, G. M. (1998). Consciousness and Complexity. Science, 282(5395), 1846–1851. doi:10.1126/science.282.5395.1846</p>
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		<title>Jueces o Enriqueces</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 11:22:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sabino</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/madrid01.jpg"><img class="wp-image-15360 aligncenter" alt="madrid01" src="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/madrid01-1024x768.jpg" width="430" height="323" /></a></p>
<p>Durante muchos años la puerta de detrás de la facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Madrid estuvo coronada por un mensaje premonitorio, el que da título a esta pieza. Hasta que un desalmado con nombre de decano decidió borrarla, varias generaciones de estudiantes de derecho todas los días se encontraron con una pintada que replanteaba directamente los dogmas que se aprendían dentro de las aulas. ¿Jueces o enriqueces?</p>
<p>Porque reconozcámoslo: no tenía mucho sentido. No tenía mucho sentido en primer lugar porque desmentía lo que los profesores, desde su atrio de autoridad, repetían machaconamente, a saber, que en un estado de derecho el poder judicial tan sólo estaba destinado a administrar las normas jurídicas que dictaba el poder legislativo que a su vez dimanaba (por obra y gracia del espíritu santo del sufragio) de la voluntad popular. Tampoco tenía un particular sentido estético: al fin y al cabo son pocos los jueces y magistrados que no aparentan guardar su ropa de gala en un nido de polillas y muchos de ellos tienen el color de piel propio de un empleado de copistería. No, definitivamente los jueces no parecían enriquecerse con el ejercicio de su profesión, y mucho menos en comparación con su particular némesis, los abogados, que en el imaginario social oscilan entre Lionel Hutz y Maurice Levy (aunque algún día nos tocará reivindicar a la estupenda Toni Bernette).</p>
<p>Sin embargo muchos nos hemos quedado con el soniquete machacón de esa frase en la cabeza, y nos vuelve cuando trampeamos un caldo o una salsa y cuando vemos según qué resoluciones de los juzgados y tribunales. Los jueces enriquecen, aunque no a sí mismos, sino al modelo de sociedad que les han enseñado a honrar. Son un ejército togado a la orden no tanto del “imperio de la ley” como el imperio de la norma moral o ética que corona la conservación de las estructuras políticas y sociales que son hegemonía en cada momento concreto.</p>
<p>Y todo esto viene a cuento de la sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo respecto de las cláusulas de suelo, así como de su repercusión mediática, que de forma manifiestamente errada la ha coronado como una victoria contra las entidades financieras.</p>
<p>Una cláusula de suelo es uno de esos juegos de casino que las entidades financieras se vienen permitiendo desde hace algunos años contra los particulares. Consiste esencialmente en que, cuando contratas una hipoteca a tipo variable (es decir, cuyos intereses cotizan en función una serie de índices más bien poco fiables, como ya se han encargado de señalar @hackbogado y @sunotissima en la estupenda #opeuribor) en el caso de que los tipos bajen mucho, los intereses se siguen pagando en función de un fijo que es lo que se conoce como “suelo” de la hipoteca.</p>
<p>Muchos juzgados y tribunales, desde hace unos cuantos años, vienen declarando estas cláusulas ilegales con base en la normativa de consumidores y usuarios que la Unión Europea, no lo olvidemos, obligó a imponer al estado español hace algunos años. Más o menos los argumentos usados por estos juzgados y tribunales son los mismos de los que se ha apropiado el Tribunal Supremo, permitiendo a la prensa calificarlo como el adalid de la justicia contra los abusos de las entidades financieras; y que esencialmente se pueden resumir en que la mayor parte de las cláusulas de suelo son una macarrada que permiten a las entidades financieras seguir forrándose en un escenario de tipos de interés bajos a costa de unos consumidores engañados en el proceso de contratación de la hipoteca. Con ligeras variantes, lo mismo que con las swaps y las preferentes, vaya.</p>
<p>El caso es que si cualquiera se hubiese visto obligado a apostar por qué iba a resolver el Tribunal Supremo hace unas semanas, lo prudente habría sido afirmar que mantendría el sentido general de las resoluciones casi uniformes de juzgados y tribunales durante los últimos años al respecto de las cláusulas de suelo, declarándolas nulas. Sin embargo en la sentencia del pasado día 9 nos la ha colado: el Tribunal Supremo nos ha impuesto su propia cláusula de suelo.</p>
<p>Imaginemos un caso concreto: la funesta niña de Rajoy decide firmar una hipoteca a tipo variable en el momento de auge de la burbuja inmobiliaria y con una cláusula de suelo bastante alta escondida en un lugar oculto del contrato. Eso ha implicado que en los últimos años haya venido pagando una pasta que no le correspondía, porque durante la mayor parte de su hipoteca, con los tipos de interés muy bajos, ella ha estado abonando los intereses al banco a un conforme a una cláusula de suelo que algún día (si tiene dinero para pagar las tasas, claro) un tribunal considerará nula. Como es lógico, además de jurídicamente correcto, si un tribunal considera que una cláusula de suelo es nula, lo normal es que obligue a devolver el dinero a quien lo ha venido cobrando injustamente conforme a la misma. Pues bien, el Tribunal Supremo ha dicho que no, que dicha nulidad no tiene efectos retroactivos y las entidades financieras no tienen la obligación de devolver el dinero injustamente ingresado. Y mientras la mayor parte de los medios de comunicación cantaban la victoria del ciudadano de a pie, los dueños de las entidades financieras, en esa habitación oscura y repleta de gatos y de pantallas desde la que deciden nuestros destinos, brindaban porque se acababan de librar, por la vía fácil, de devolvernos nuestro dinero.</p>
<p>Los magistrados del Tribunal Supremo, al dictar su sentencia del pasado día 9 de mayo, sabían que el partido se libraba en el efecto retroactivo de la nulidad de las cláusulas de suelo, y han decidido sentenciar a favor de las entidades financieras. No lo han hecho porque nadie les haya pagado, sino porque en su cargo está el proteger el statu quo por encima de la legalidad o la justicia, y han sido conscientes de la importancia de que las entidades financieras no tuvieran que devolver el dinero que nos habían robado. Han vuelto a garantizar la seguridad del mercado financiero por encima de nuestros derechos. Y eso, exactamente eso, es lo que se preguntaba retóricamente todas las mañanas la pintada que recibía a los estudiantes de derecho de la Universidad Autónoma de Madrid: ¿Jueces o enriqueces?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;"><strong>Nacho Trillo</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Red Jurídica S. Coop. Mad</strong></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://www.twitter.com/laredjuridica"><strong>@laredjuridica</strong></a></p>
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		<title>Luchar contra los Centros de Internamiento es luchar contra la Austeridad</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Jun 2013 00:21:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sabino</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/cierracies.jpg"><img class=" wp-image-15352 aligncenter" alt="cierracies" src="http://madrilonia.org/wp-content/uploads/2013/06/cierracies-1024x385.jpg" width="491" height="185" /></a></p>
<p>1. Los Centros de Internamiento de Extranjeros son la cara más cruel de la política de fronteras que se aplica en territorio europeo. Los CIE son entonces la forma más dolorosa de segregación, pero no son especialmente útiles desde el punto de vista de la expulsión de la población indocumentada: &#8220;tan sólo&#8221; el 53% de las personas que ha sido internada allí es expulsada, según un estudio de la ONG Pueblos Unidos y según ha reconocido un propio representante del Gobierno en el Congreso. Si son centros de permanencia temporal hasta la expulsión y no expulsan, cabe preguntarse entonces el sentido de estos centros. Aún hace falta repetir que esta política, un auténtico fracaso desde el punto de vista del control de las entradas, tiene en realidad otro objetivo: la separación, en función del origen, del acceso a los derechos en el trabajo, en la sanidad o en la educación.</p>
<p>No fue, por ejemplo, la simple existencia del CIE ni de la ley de extranjería lo que hizo que el activista &#8216;sin papeles&#8217; senegalés Alassane Ka fuera expulsado la semana pasada, junto con 50 personas más, después de su internamiento en el CIE de Aluche (Madrid). Ka había pasado por dos detenciones en controles policiales racistas en apenas un mes; la última reforma de la justicia le obligaba a juntar 800 euros en tasas para el recurso contencioso administrativo contra su expulsión, un recurso que de todas formas tenía dificil presentar -incluso mediante justicia gratuita- dado que la orden de expulsión la recibió estando detenido. Ka fue expulsado por no poder pagar su propia defensa. Por tanto, no hay separación entre la lucha contra los CIE y las luchas contra las políticas de la deuda.</p>
<p>2. Crear e impulsar luchas mestizas por los derechos ya es darle un golpe a esa política de fronteras, y por tanto a los CIE. Por simple inercia demográfica, esas luchas mestizas tienen que llegar: pese a que con respecto al conjunto de la población la gente de origen extranjero suponga sólo el 11%, eran el 21% de la fuerza de trabajo (de la población en edad laboral) en 2012. En muchos barrios, la mayoría de la población por debajo de 50 años es de origen extranjero.</p>
<p>Algunos precedentes de luchas mestizas, como las propias plataformas de afectados por la hipoteca o los grupos de acompañamiento en sanidad contra la exclusión de la tarjeta sanitaria, son buenos ejemplos de que es posible combatir las falsas salidas que ofrece el discurso de la austeridad:Esos que dicen, &#8220;si &#8220;hay poco&#8221;, hay que conformarse con menos, y si es entre los de aquí de toda la vida, mejor&#8221;. Una manera de combatir esos discursos es que el propio cuerpo que sostiene las luchas sea mestizo, algo que, más de diez años después de que la inmigración comenzara a ser un fenómeno masivo en España, sigue siendo una dificultad para los movimientos.</p>
<p>3. La política de fronteras no es fija, se mueve en función de las relaciones económicas entre el centro y la periferia. Puede ser oportuno entender la actual crisis europea como una reorganización de esos centros y esas periferias dentro del proyecto mismo de la UE. ¿Cómo entender, si no, el ofrecimiento del Gobierno de Angela Merkel en Alemania de contratar a 5.000 jóvenes españoles cualificados por año? Esto tiene un nombre que le suena a cualquier persona familiarizada con las políticas de extranjería: se llaman contingentes laborales. Aunque todo indica que, salvo catástrofe, la libertad de movimiento para los nacionales de los países firmantes del tratado de Schengen continuará siendo un derecho formal, el contenido práctico de esos derechos ya está siendo puesto en entredicho en Reino Unido (que no está en Schengen) o la propia Alemania, y es de esperar que esas tensiones populistas aumenten en caso de que la crisis afecte plenamente a los países centrales del euro.</p>
<p>Esta situación, lejos de motivar interpretaciones catastrofistas, abre posibilidades y alianzas inéditas para los movimientos contra la troika y la austeridad: no habrá una Europa distinta que no tenga en cuenta la composición migrante, mestiza y postnacional que caracteriza hoy a muchas metrópolis europeas. Los cierres en falso nacional-populistas pueden revelar, como ya sucede en Grecia, su unión perversa con las políticas proausteridad. La posibilidad de una alianza mestiza se abre también al propio continente europeo. En los últimos meses hemos visto la activación de la población migrante de nuestro país allá dónde habita al grito de &#8220;No nos vamos, nos echan&#8221;. Lo que vemos como una potencia hacia fuera, tiene que serlo también hacia dentro. La política será mestiza&#8230; O no será.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>14/05/2013</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Madrilonia </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>(Publicado también en el Periódico Diagonal)<br />
</strong></p>
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